CACHERO SOLITARIO, Santiago, Chile 19/01/2006 14:30:45 

Tras la caída de los regímenes marxistas en el mundo, sobrevino lo que se ha llamado la "renovación" en los sectores de izquierda, una nueva forma de apoyar a los sectores sociales más desposeídos, mediante la paulatina incorporación de formas del pensamiento neoliberal como únicos métodos válidos para combatir la pobreza y el subdesarrollo.Lamentablemente , esta implementación sin contrapeso de las teorías neoliberales empieza a mostrarnos en el diario vivir, y de forma cada día más patente, su lado oscuro , negativo y corrupto. Vivimos tiempos en que los objetivos más importantes y urgentes de nuestra sociedad consisten en maximizar en el más breve plazo los niveles de productividad y competitividad en el mundo. Con este objetivo se privilegia en forma exclusiva aquella actividad que implique inversión del sector privado, tanto nacional como extranjero, en actividades productivas de bienes y servicios (privados y públicos), destinadas a los consumidores (y sólo a aquellos) que estén en condiciones de pagarlas de su bolsillo.

Estamos construyendo un país oficialmente segregado, con buenos servicios y comodidades para una parte de la población, donde hay autopistas de excelencia, educación de mejor calidad, atención de salud oportuna y moderna, televisión por cable e internet, todo disponible a valor de mercado. Al mismo tiempo, suman millones, y se sienten cada vez más alejados de estos beneficios, aquellos que carecen del dinero suficiente para pagarlos, y sólo acceden a bienes y servicios de muy inferior calidad (mala educación y salud públicas, precaria o nula seguridad en su entorno habitacional, veredas, calles, puentes y caminos en progresivo deterioro, de los que ya nadie parece preocuparse), sólo para mencionar los ejemplos más representativos. según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y otros referentes calificados, nuestro país posee una economía estable y en crecimiento constante. A pesar de que esta realidad debería haber mejorado la vida de las familias en nuestro país y terminado con la pobreza, los bajos salarios y la exclusión, esto no ocurre debido a que la riqueza generada por este desarrollo sostenido se reparte indefectiblemente entre cuatro o cinco grupos económicos vinculados a empresas transnacionales. Sólo por mencionar algunos ejemplos: Luksic, ha creado una fortuna en 50 años que supera los US $4.300 millones; Angelini se empina sobre los US $2.800 millones y, luego, Paulmann, cuyos bienes bordean los US $ 2.000 millones con su cadena de supermercados y la adquisición de conocidas casas comerciales.

En el último tiempo, la concentración de riquezas está presente en diversas áreas, como en el rubro farmacéutico, el que ha quedado en manos de sólo tres grandes cadenas que operan el 93% del mercado. Lo mismo ha sucedido con el negocio de las multitiendas, malls y retails, manejados sólo por seis consorcios. De la misma forma, el sistema de Administración de Fondos Previsionales (AFP) de los trabajadores de Chile es manejado por seis administradoras. Cabe recordar que en los 80 eran 22.  Un capítulo aparte merece el negocio minero, el que más que quintuplica sus utilidades, casi sin pagar impuestos y bajo el alero de la ley. Ahí tenemos a la empresa canadiense Barrick Gold, que pretende invertir unos 1.400 millones de dólares para lograr una utilidad de 8.600 millones. Esto, al margen de la destrucción del entorno ecológico, pretendiendo trasladar para la ejecución del proyecto tres glaciares de su milenario hábitat, arriesgando con ello el acceso al agua para consumo y riego que actualmente sostiene a 70 mil personas. Con toda esta inversión se generará sólo 400 nuevos empleos por un período de diez años.

La desigualdad está a la vista y no es necesario hacer cálculos. Con estas cifras en la mano, me pregunto si el gerente general de una de las empresas que conforman nuestra fortuna nacional, podría vivir con 120 mil pesos mensuales y si realmente éste es el Chile emergente que debiera ser imitado y exportado a otras latitudes.  EL GOBIERNO DE la Concertación, liderado nuevamente por los socialistas, no podrá sacar adelante al país, por estar dedicados a ayudar a prosperar a delincuentes e inmorales en general, y no a las personas honestas y esforzadas.  Quienes conocen al sexo femenino, por lo demás, saben que ellas suelen ser mucho más agresivas con quienes no son de su familia, por supuesto muchísimo más que los varones. Por lo anterior, estoy convencido de que el país, bajo la tutela de una socia-lista, aumentará con suma eficacia las diferencias en atenciones y ayudas vitales entre quienes pertenecen a la gran familia del socialismo y quienes no.