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La Coctelera

Categoría: Familia

LA FAMILIA

El COYOTE, Chile 11/01/2004 01:10:00

Al clan Pinochet, en general, la vida no le ha sido fácil. No sólo porque Augusto junior tenga un pasar económico complicado y la familia le da la espalda en este momento, sino porque sus escándalos financieros han motivado páginas y páginas de los medios de comunicación.
A los casos Pinocheques e ISE, donde también se vinculó a Lucía Pinochet, se suman la inestabilidad sentimental de la mayoría de sus miembros. La propia hija mayor tiene cinco matrimonios, Augusto dos y Jacqueline tres, ésta última se acaba de separar de su marido Iván Noguera. Verónica estuvo casada con Julio Ponce Lerou quien, a juicio de la periodista María Olivia Monckeberg en el libro "El Saqueo", "era un señor sin nada y se transformó en uno de los tipos más ricos de Chile". "Los manejos de Julio Ponce -escribió Monckeberg- pasaron todos los límites, lo que gatilló que respondiera ante tribunales, que de todas formas no eran tan independientes en esa época. Lo cierto es que Pinochet se vio en la obligación de pedirle la renuncia en agosto de 1983. De aquí pasó un tiempo hasta que en 1987 reapareció junto a la privatización de Soquimich, cuyo control pasó a manos de la sociedad Pampa calichera, cuya propiedad le pertenece".
Pero eso no es todo. Marco Antonio, en los 70, según diversos textos publicados protagonizó sendos accidentes donde las víctimas fueron sus acompañantes.
En el libro "La delgada Línea Blanca" de los periodista Rodrigo de Castro y Juan Gasparini, tomando los antecedentes ya entregados por Hernán Millas en "La Familia Militar", se sostiene que "de los cinco hijos de Pinochet, el joven Marco Antonio provocó más de un desvelo a la familia. `Este niño aún no logra sentar cabeza', fue durante años una de las frases recurrentes de doña Lucía. En 1975, antes de cumplir los dos años del golpe militar, Marco Antonio se vio envuelto en un accidente automovilístico que costó la vida a su acompañante, la joven Natalia Ducci Valenzuela. Aunque los padres de ella habían quedado de ir a recogerla a una fiesta, Marco Antonio insistió en acompañarla personalmente a su casa. El choque tuvo lugar en una de las arterias principales del barrio alto de Santiago. Llovía a raudales. Pocos vieron qué estaba ocurriendo. Agentes de la DINA acudieron rápidamente a la escena. En pocos minutos se llevaron al joven Pinochet, levemente herido, y el auto accidentado. Horas más tarde, en la madrugada, los desesperados padres de Natalia encontraron su cadáver sumergido en una alcantarilla. La joven había sido arrojada fuera del auto en el accidente y abandonada". Algunos meses después otra joven, amiga del hijo de Pinochet, sufriría esta suerte de maldición del entorno del clan cuando, acompañando a Marco Antonio en su moto, sufrió un accidente que la dejó al borde de la muerte. Su nombre: Francisca Guzmán Riesco.
Otro que se cruzó circunstancialmente con los Pinochet fue Raimundo Barros Ramírez, funcionario diplomático, que se desempeñaba como cónsul de Chile en Los Angeles cuando Augusto junior trasladó sus negocios a EEUU. Por diferencias con el primogénito, que hasta el día de hoy no han podido ser establecidas, Barros fue alejado de su cargo en la ciudad norteamericana y trasladado a Panamá. Allí, en lo que se argumentó fue un rapto de locura del guardia que cuidaba la embajada chilena, fue asesinado a balazos cuando su mujer esperaba su segundo hijo y llevaba seis meses de embarazo. Para la familia de Barros, sin embargo, quedaron muchas dudas sobre las reales causas de la muerte del diplomático.

 

AUGUSTO HIJO ( el tito)

EL COYOTE, Chile 12/01/2004 20:34:00

El 4 de enero de 1989, Augusto Pinochet Hiriart recibió el pago de 971.940.401 pesos, equivalentes a US$3 millones. Jamás se aclaró el porqué el Ejército le entregó ese dinero en "cheques". Se inició una investigación, demandada por 51 diputados, pero debido a "presiones militares" ejercidas sobre los presidentes Aylwin y Frei Ruiz-Tagle, el gobierno solicitó al Consejo de Defensa del Estado el cierre de la investigación, argumentando razones de Estado. Los negocios de Augusto hijo comenzaron cuando, siendo oficial del cuerpo de Blindados, fue enviado a EE.UU. para recuperarse de un accidente. En Los Angeles adquirió una propiedad en US$300.000 (El Siglo/octubre de 1997). En ese momento tenía un "sueldo" otorgado por Lan Chile, empresa aérea que fue utilizada por la DINA para sus operaciones. "Agustín del Pino", como se hacía llamar, figuraba "asignado a la oficina de Sacramento, a pesar de que residía en Los Angeles". También aparece "asociado" a la empresa de pantalla Pedro Diet Lobos, filial de la DINA. Otro de sus "negocios" fue adquirir 2 terrenos (1.600 hás.) en Dalcahue, Chiloé, por US$80.000, en 1979, pagando en efectivo 2.000 dólares. Las letras de cambio y cheques del Banco Santander fueron protestados, sin embargo pudo continuar participando de empresas. Figura como socio de la compañía Minera Saint Etiene Ltda. y Mario Vargas y Cía., según investigación de Análisis (septiembre/1990), además de Alberto Collarle y Cía. Ltda., y la firma norteamericana Union Resources Corporation (URC).
Esta compañía, que estuvo envuelta en "transacción irregulares" de cobre en Argentina, según denuncia de American Metal Market, revista de EE.UU., tenía negocios con Westinghouse Electric Corporation para quien debía entregar grandes cantidades de cobre. Pinochet Hiriart viajó a Chile para "hacer efectiva la operación", solicitando a CODELCO 120.000 toneladas métricas de cátodos, en los que obtendría jugosas comisiones (11 dólares por tonelada más 50% de los beneficios de la venta). Ante la negativa de los directores de CODELCO, el general Pinochet los citó. Finalmente, "accedieron al negocio", en el que también se involucró a ENAMI. Este es sólo uno de los "afortunados" negocios de los hijos del dictador.
Por lo menos dos de sus hermanos han seguido los mismos pasos. Marco Antonio era representante en Chile de las lanchas Chaparral, que eran comercializadas a través de Bathich Motoren, quien además era su socio. Su hermana Lucía incursionó en la venta de seguros a través de las empresas Storil Ltda. y Metrópoli Ltda., que realizaron oscuras transacciones con el Instituto de Seguros del Estado (ISE).
El comando de Industria Militar e Ingeniería del Ejército "pagó" a Pinochet hijo tres cheques (cuenta Nº9007334), equivalentes a US$3 millones. Según el diario La Nación (septiembre/1990), estos dineros correspondía al pago del porcentaje de acciones que Pinochet hijo tenía en la fabrica de armas Proyectos Integrados a la Producción S.A. (PSP), la que había sido "comprada" en esa fecha por el Comando de Industria Militar e Ingeniería del Ejército. PSP estuvo integrada por altos oficiales del Ejército, siendo sucesora de Valmoval, que se declaró en quiebra en 1982. En octubre de 1990 se constituyó una comisión de la Cámara de Diputados. Contraloría entregó los antecedentes al CDE, que presentó en abril de 1993 una denuncia por "pérdida de patrimonio del Fisco", en el 5º Juzgado. El Ejército respondió con el "boinazo", un levantamiento militar el 28 de mayo. Según algunos especialistas en el tema, la familia Pinochet se encuentra entre las diez de mayor fortuna de Latinoamérica.

MATRIMONIOS DESECHABLES

BISAGRA  ACEITADA, 17:24pm, 27-10-2004, Chile

Finalizado trámite, molesto pero breve, ya que podía durar apenas tres meses, las partes retornaban a la soltería, como si nunca hubiesen conocido a la otra persona. Los hijos engendrados durante ese matrimonio que supuestamente nunca había existido no quedaban en un limbo, sino eran reconocidos en forma automática como legítimos. Difícil imaginar una fórmula más ingeniosa. La inexistencia de una ley de divorcio resultó incapaz, entonces, de detener la oleada de las rupturas matrimoniales, al punto de que a comienzos del siglo XXI en Chile la significación de tales quiebres se asemejaba ya a la detectada en los países donde uno puede casarse y descasarse hasta por correspondencia. Dicho estado de cosas suscitó las iras de los talibanes de la moralidad, que consideraban escandaloso que hubiese que jurar en falso para anular un matrimonio, en circunstancias de que en la vida cotidiana y en nuestra relación con la gente, esto es la sociedad, nos llevamos echando mentiras, más o menos piadosas, puesto que en caso contrario terminaríamos todos agarrándonos a charchazos o, cuando menos, a garabatos. Imposible decirle al jefe que sus chistes son fétidos de fomes, ni reconocerle al juez que ese día que nos sorprendieron circulando a 90 kilómetros por hora por la Avda. España de Valparaíso no fue una excepción, sino que lo que hacemos a diario cuando no hay pacos a la vista. Y si todos fuésemos impecables al efectuar nuestra declaración de impuestos, la recaudación tributaria aumentaría 50% y no habría necesidad de recurrir a gravámenes adicionales para financiar el Plan Auge.

En ausencia de una dosis saludable de hipocresía, habría que decirle al amigo con el que nos topamos en la calle, que luce cada vez más cadavérico y que el cáncer se lo llevará antes de tres meses; recomendar a esa tía que duplique sus idas al gimnasio ya que en caso contrario no bajará de los 80 kilos para la próxima temporada de piscinas, y manifestarle al gerente de la empresa que sus subordinados no atinan a comprender por qué el directorio no lo echa a patadas por inepto. "La hipocresía es el tributo que el vicio paga a la virtud" sentenciaba Oscar Wilde, a quien muchos fundamentalistas no han oído nombrar, ya que en general tales especímenes son bastante incultos. La búsqueda de la coherencia absoluta, de la transparencia absoluta, de la integridad inmaculada desemboca a menudo en experiencias autoritarias... o en el ridículo más absoluto. Así que, más allá del discurso de feministas bigotudas y de políticos que se las dan de modernos y tolerantes, había poderosas razones para mantener la farsa de las nulidades, con un matrimonio civil que era para toda la vida, pero con subterfugios para los casos, cada vez más numerosos, de fracasos.

De otro lado, imposible, por muy laico que uno sea, no encontrar alguna razón a la Iglesia Católica cuando predica que la destrucción de la familia es caldo de cultivo para la delincuencia, la pobreza, la drogadicción y una serie de males sociales. La evidencia empírica es abrumadora en cuanto a que la sociedad le conviene, es decir le sale más barato en todos los aspectos, fortalecer la familia, que debilitarla.Si el matrimonio se convierte en desechable, por cierto que se erosiona la voluntad de los contrayentes para encarar los inevitables problemas de la convivencia cotidiana. Convertir el matrimonio indisoluble en un contrato más fácilmente desechable que el que un patrón tiene con su empleada doméstica no es la señal más adecuada  para mostrar la importancia que para la sociedad tiene la estabilidad de la familia.Así que, a lo mejor, pese a que la gente lo quería, el divorcio no es la panacea y, probablemente, era mejor el sistema de las nulidades porque dejaba abierta una puerta de escape a los fracasados, al tiempo que entregaba una señal inequívoca acerca de la importancia del matrimonio estable para la sociedad.

Pero decir eso sonaba políticamente incorrecto.