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La Coctelera

Categoría: Minería

CHILE Y SU COBRE

EL COYOTE, Chile 21/01/2004 14:12:47

A NO OLVIDARNOS!

Don Orlando Caputo y Edgardo Condeza V. sostienen:

1. Chile tiene el 37% de las reservas mundiales de cobre. Sigue siendo la principal riqueza básica del país, -el "Sueldo de Chile", la "Viga Maestra"- que de nuevo se ha desnacionalizado. Las empresas privadas extranjeras controlan en torno al 60% de la producción. Si se agrega el grupo nacional Luksic -que también tiene capital extranjero- las empresas privadas controlan cerca del 70% de la producción. La nacionalización del cobre que culmina en el gobierno del Presidente Salvador Allende, fue aprobada por la unanimidad del Congreso Nacional. Con la nacionalización, las empresas estatales: CODELCO y ENAMI fueran responsables de más del 95% de la producción chilena de cobre. La nacionalización, sin duda constituye la principal medida económica, social y política del siglo XX en Chile. Por eso, se le denominó la " Segunda Independencia Nacional ".
2. La desnacionalización a manos de las empresas extranjeras se inicia durante la Dictadura y se continúa en los gobiernos de la Concertación. La Constitución chilena de 1980 categóricamente plantea: " El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalielable e imprescriptible de todas las minas, ... , no obstante la propiedad de las personas naturales o jurídicas sobre los terrenos en cuyas entrañas estuvieran situadas" . En Dictadura, basados en el neoliberalismo fundamentalista que plantea que los recursos de la naturaleza deben ser propiedad privada ( agua, mares, lagos, yacimientos, etc.), transformaron la propiedad de los yacimientos que es de todos los chilenos en propiedad de las empresas privadas capitalistas.
3. De esta manera, Chile entrega un subsidio especial. En la casi totalidad de los países del mundo subsiste la propiedad social sobre las riquezas del subsuelo. La actividad minera genera sueldos y salarios que reciben los trabajadores, la ganancia que reciben los dueños de las empresas; y, la renta minera que capta el Estado y/o las regiones en representación de la sociedad. En Chile, las empresas privadas captan la ganancia que corresponde al capital invertido y se apropian de la renta que es de todos los chilenos. Este subsidio entregado por el Estado chileno motivó grandes inversiones de las principales empresas mundiales. Estas grandes inversiones provocaron un gran crecimiento de la producción en Chile que generó la sobreproducción mundial, especialmente en el período 1995 - 1999.
4. Chile incrementó la producción entre 1995 y 1999 en 1,9 millones de toneladas métricas -TM- de cobre fino. El crecimiento de las importaciones de todos los países del mundo no llega a 1,3 millones de TM. El incremento de la producción en Chile cubre el 100% del incremento de las importaciones mundiales y sobreproduce un stock adicional de 50% del incremento de las importaciones mundiales ("Estadísticas del Cobre y Otros Minerales 1990 - 1999", mayo del 2000, COCHILCO).
5. También la producción chilena es bastante mayor al incremento del consumo de todos los países del mundo, que fue cercana a 1,6 millones. En el período 1995-1999 el consumo mundial de cobre se incrementó en 13%, en tanto la producción chilena se incrementó en un 76%.
6. Chile demoró 90 años para lograr una producción de cerca de 1,6 millones de TM en 1990. Posteriormente, en seis años incrementa la producción en una cantidad similar a la que había logrado en 90 años, produciendo en 1996 más de 3,1 millones de TM. En seis años dobló la producción y en diez años (es decir, en el año 2000), prácticamente triplica la producción lograda en 1990, que supera los 4,6 millones de TM.
7. Parte del incremento de la producción no se vende y pasan a engrosar los stocks mundiales en bodega. Los stocks globales mundiales son los más elevados en la historia de la industria mundial del cobre, aún comparados con los años en que el cobre se usaba como stock estratégico en Estados Unidos y otros países desarrollados. Los stocks mundiales según COCHILCO y publicaciones internacionales, superaban a fines de 1999 los 2,5 millones de TM. Estos stocks a fines 1999, ya superaban el crecimiento estimado de la demanda mundial para los cinco años siguientes.
8. Chile tiene una participación relativa en la producción mundial de cobre de 36 %, similar a la de todos los países de la OPEP (más de diez países), y más de tres veces de la de su principal productor - Arabia Saudita- en la producción mundial de petróleo.
9. Chile influye en los precios del cobre, así como la OPEP en el petróleo y Estados Unidos en el trigo. Así queda en evidencia con la profunda caída de los precios internacionales del cobre provocada desde Chile En 1995, el precio fue de 133.2 centavos de dólar la libra. El precio promedio anual en los 45 años previos a 1995, fue cercano a 140 centavos de dólar. El promedio de los últimos cuatro años - en dólares de 1995- es cercano a 68 centavos de dólar la libra. Son los precios más bajos en un siglo, con la sola excepción del año 1932, en que el precio fue de 66 centavos, debido a la Gran Depresión Mundial de los años 30.
10. La actual caída de precios, a diferencia de todos los ciclos anteriores desde 1950, se inicia cuando la demanda por cobre se estaba incrementando fuertemente año a año. Así se dio desde 1995 hasta el año 2000, aún con la crisis asiática.
11. Si la demanda mundial de cobre seguía creciendo, la explicación de la fuerte caída del precio se debe al crecimiento de la oferta. La sobreproducción creada desde Chile, explica que la caída del precio del cobre es casi un 100% superior a la caída del precio del aluminio, su sustituto más cercano. Por eso, es erróneo explicar la actual caída de precios como algo solo externo a Chile.
12. Las empresas chilenas venden el kilo de cobre, - reducido a cobre 100% puro- , que requiere cientos de complejos procesos y es no renovable, en un valor similar al de una Coca Cola familiar, y bastaste menor al de un vino de exportación.
13. Dado que Chile no siguió las señales del mercado, ha sido profundamente dañado. Es la principal causa de la crisis de la economía chilena en los últimos años. Asimismo, es la principal causa que abortó la incipiente recuperación en el año 2000, y que generó la nueva crisis actual. Difícilmente la economía chilena pasará a una etapa de recuperación si se mantienen bajos los precios del cobre.
14. Los bajos precios han causado la quiebra de la pequeña minería y de varias empresas de la mediana minería, a partir del año 1996. Los pueblos mineros han sido devastados. El desempleo en las localidades mineras es bastante mayor que a nivel nacional. La ocupación global en la industria del cobre ha bajado en un 30% en la década de los 90. En la pequeña minería la ocupación global disminuyó en un 70% ( COCHILCO 2001).
15. El Estado chileno y Chile han visto disminuir drásticamente los cuantiosos aportes de la principal riqueza básica del país. Para Chile los ingresos que recibe el Estado de las exportaciones de cobre es lo más relevante, más allá del crecimiento de la producción y de las exportaciones.
En 1989, el Estado chileno captó más de 2.200 millones de dólares, correspondientes al 50% del valor total de las exportaciones de cobre en dicho año. En 1995, captó más 1.900 millones de dólares. En 1999, captó sólo 305 millones de dólares que corresponden sólo al 5% del valor total de las exportaciones (en dólares de 1999). Este resultado es desastroso para el país, y lo es más aún, si se tiene presente que las exportaciones chilenas aumentaron en más de 170%, de 1,56 millones de TM en 1989 a 4,24 millones de TM en 1999.
16. El Estado recibió por cada libra de cobre exportada 65 centavos de dólar en 1989; en 1995, 36 centavos y en 1999, sólo 3 centavos (en dólares de 1999).
17. En 1989, el aporte de CODELCO al Fisco financió completamente el presupuesto del gobierno en salud, vivienda y educación, quedando un remanente de 25%. Para los años 1999 y 2000, el aporte de CODELCO al Fisco disminuyó tanto, que combinado con el aumento del gasto, cubre sólo el 5% y 12% del gasto total en salud, vivienda y educación en los años respectivos.
18. Las pérdidas para Chile desde 1995 al año 2000, las estimamos en 16.000 mil millones de dólares. Anualmente son 3.200 millones de dólares, cifra que equivale al 4 % del PIB. Así es reconocido en declaraciones y publicaciones del Banco Central. En 1999, el PIB en Chile disminuyó en 1% y el Ingreso Nacional disminuyó en 4%. Esta ruptura entre la producción física y el ingreso nacional, expresa en gran medida el modelo de "Crecimiento Empobrecedor" desarrollado en la ciencia económica.
19. Las empresas extranjeras responsables de la sobreproducción, trasladan a sus países de origen, parte del valor de la principal riqueza básica del país, a través de precios bajos de esta materia prima, precios de transferencia entre filiales y de los excedentes - ganancias y rentas - que obtienen en Chile, -a pesar de los precios bajos. Se apropian del valor del cobre en el yacimiento -renta minera- y prácticamente no pagan impuestos.
Que se vayan todas las MINERAS!

POLÍTICAS MINERAS

BISAGRA ACEITADA, Chile 20/01/2004 20:10:24

Si bien la gran reforma a la política minera se hizo en dictadura, no es sino a partir de la década del 90 que comienzan a sufrirse con toda su brutal fuerza los efectos del nuevo modelo, cuando comienzan a llegar las grandes inversiones extranjeras en el sector una vez apaciguado el escenario político.
En 1989 el 26% del presupuesto nacional fue financiado por el cobre; el 2001, en cambio, los recursos obtenidos del mineral sólo alcanzaron para poco más del 2,5% del presupuesto de ese año. ¿Qué pasó en medio? Chile cae en su gran paradoja minera: en 1989 la producción de cobre fue de 1 millón 600 mil toneladas por un monto de 4.410 millones de dólares, de los cuales 2.223 millones fueron al Fisco, es decir el 50%; en el 200, en tanto, la producción se triplica alcanzando 4 millones 555 mil toneladas por un monto de 6.746 millones de dólares, pero los ingresos de Chile caen estrepitosamente con apenas 420 millones de dólares, es decir, poco más del 6%. El sueldo de Chile lo está cobrando OTRO!.
Esto se explica justamente por el agresivo ingreso de inversionistas extranjeros, particularmente norteamericanos y canadienses, en la gran minería del cobre.
Tras la nacionalización, la producción del mineral queda casi en un 100% en manos del país, lo que cambia radicalmente DURANTE los gobiernos de la Concertación, quedando en manos privadas el 70% de la producción de cobre, de la cual el 60% corresponde a inversionistas extranjeros y un 10% al grupo local Luksic.
Pero aquí el problema no es solamente que dos tercios de la producción esté en manos privadas, sino que estos mismos privados en la práctica no pagan nada a Chile por apropiarse de su mayor riqueza.
La venta de la Disputada de Las Condes, hace TIun tiempo atras , puso sobre la mesa en toda su dimensión los nefastos alcances de la política tributaria chilena.
Esta empresa, propiedad de la transnacional Exxon, NO pagó un solo peso en impuesto durante 23 años siendo que durante la década del 90 produjo un promedio de 112.000 toneladas métricas al año y en el 2000 su promedio subió a 200.000 toneladas.
La razón es que la empresa declaró "PERDIDAS" durante todos sus años de funcionamiento, sin embargo lo curioso es que la explotación fue privatizada en 1978 en 100 millones de dólares y tdespues FUE vendida en 1.300 millones de dólares, por lo que muchos se preguntan cómo es posible que una empresa que tuvo pérdidas durante más de dos décadas se venda a un precio 10 veces superior al original!!
. Sólo un botón de muestra. Ante esta situación, el propio ministro de Minería, Alfonso Dulanto, reconoció que de las 47 grandes mineras sólo 2 pagan impuesto.
De hecho, según la Cepal, Chile es el país que menos cobra a las empresas privadas por explotar sus yacimientos mineros en todo el mundo, siendo a la vez poseedor de los mejores yacimientos de cobre!!.
¿Cómo lo hacen? En primer lugar, es necesario diferenciar dos ítem que deben pagar las mineras privadas y no lo hacen: la renta y los impuestos.
En economía existen tres factores productivos: el trabajo, la tierra o recursos naturales y el capital. Para producir algo hay que utilizar estos factores, por lo que hay que pagar por ellos: al trabajo le corresponden por derecho los sueldos y salarios, al capital le corresponde la ganancia y a los recursos naturales la renta. La Constitución establece que el Estado de Chile posee "el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible" de todos los recursos del subsuelo, por lo que cualquiera que quiera explotarlos debe pagar renta, tal y como lo debe pagar un campesino que rente una parcela o cualquier individuo que utilice un recurso que pertenece a otro. Es recién en este momento que entran a operar los impuestos, gravando los sueldos y salarios, las ganancias o la renta. En este caso, y tal como lo puntualiza en economista Orlando Caputo, "por la concesión plena, las empresas extranjeras se apropian de la ganancia y la renta, que en conjunto son vistas por las empresas como ganancia global".
En cuando a los impuestos, nuestro sistema tributario permite que las mineras prácticamente no paguen impuestos. Esto, porque para hacer más atractiva la inversión a los privados se generaron toda una gama de facilidades entre las que destacan cuatro mecanismos para el descuento de impuesto: la depreciación acelerada, el gasto por servicios a asesorías externas, las inversiones en el exterior y el gasto por pagos de deuda en el exterior con empresas relacionadas.  Este último es uno de los más cuestionados.

En Chile el impuesto a las utilidades es del 15% y de 35% en caso de remesas de utilidades hechas por sus propietarios, un porcentaje que se eleva al 40% en el caso de las mineras extranjeras. Lo que habitualmente se hace es sobreendeudar a las mineras con sus propias filiales en el exterior, para así disfrazar salidas de capital por remesas con pagos de los préstamos que sólo pagan un 4% de impuesto. El problema se agudiza si consideramos que es tal el "endeudamiento", que se generan enormes saldos de arrastre por empresa que aseguran su no pago de impuesto en el futuro. Este es el caso de la Disputada de Las Condes, que legó a sus nuevos dueños una "pérdida" de 575 millones de dólares que serán descontadas en los impuestos futuros.
Renta minera
Como antes señalábamos, a Chile le corresponde por derecho recibir un pago por la renta del recurso minero, que en este caso se conoce como el royalty.
Ahora, ciertamente que esta renta será variable según las particularidades de la propiedad que se rente, y al respecto Caputo plantea que "la renta global está conformada por varios tipos de rentas: la renta por el sólo hecho de la propiedad, por su escasez relativa -renovable o no renovable-, por la calidad del recurso, y otras múltiples ventajas; entre ellas están la distancia a los mercados, existencia y facilidades de acceso a productos auxiliares claves como el agua, energía, tecnologías específicas asociadas directamente a cualidades naturales del recurso, etc.". En este caso y tal como lo consigna la propuesta de nuevo esquema tributario hecho por la Universidad Arcis, "el cobre chileno presenta renta de dos orígenes: por una parte derivada de tratarse de un recurso escaso y, en segundo término, por presentar los yacimientos chilenos ventajas respecto del promedio mundial.
Pero se trata además de un recurso no renovable, que presenta por ello renta inter-temporal".
Es en este contexto que resurge la propuesta de cobrar un royalty a las empresas, el que aquí opera como mecanismo captador de la renta minera: De hecho, la palabra proviene del sistema de tributos que se pagaba al rey por el uso de sus tierras.
Todos los países del mundo que tienen importantes recursos mineros cobran un royalty, existiendo diversos mecanismos para hacerlo.
Actualmente se aplican por lo general cuatro tipos de impuestos diseñados para captar la renta: impuesto sobre la cantidad producida, sobre el valor vendido, sobre las utilidades y a través de licitaciones de los yacimientos.
El más usado de éstos es el que pesa sobre la venta del mineral, ya que por un lado es más difícil de eludir y por otro es un mecanismo que tiende a frenar la sobreproducción; en complemento suele usarse también el sistema de licitación.
Sobre esto es particularmente ilustrativo conocer la experiencia que tienen Canadá y EE.UU., países de donde justamente provienen las mayores inversiones mineras en nuestro país. En EE.UU. pesa sobre la producción de cobre y otros minerales metálicos un impuesto federal de entre un 15% y un 35% a las utilidades.
Por su parte, el royalty sólo lo cobran los estados poseedores de los minerales, el que va del 3% al 10%, además de un impuesto a la propiedad de entre el 4% y el 7% que se aplica sobre un tercio del valor de la propiedad.
En Canadá, a nivel provincial los royalties están entre el 3% y un 20%, siendo la generalidad de ellos de entre 12% y 16% en el caso de la minería. A esto se debe agregar el impuesto federal, que es de 29,12%.
El debate está abierto y poco a poco surgen a la luz pública diversas propuestas acerca de lo que realmente deben pagar las grandes mineras en nuestro país.
Será un royalty del 5% o el 10%, a la producción o las ventas, será además necesario un nuevo sistema impositivo, o lo que sea, pero lo que sí parece fuera de toda duda razonable es que el sistema no puede permanecer como está.

EMPRESAS MINERAS TRANSNACIONALES

Inocentón de las Peras, Chile 13/04/2004 20:05:56

Que las empresas mineras transnacionales no paguen los impuestos que debieran, no es en Chile una novedad para nadie. Los mecanismos a utilizar para cumplir con esta obligación son aún una gran nebulosa donde se entrecruzan y contraponen intereses y opiniones diversas. Hay quienes exigen aplicar la legislación existente de la manera más estricta a objeto de lograr que queden en nuestro país los impuestos de la explotación minera en beneficio de todos los chilenos.

El ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, ha solicitado amablemente que sean estas transnacionales las que por iniciativa propia, renuncien a la ganancia a la que ilegítimamente se han acostumbrado a riesgo que la sociedad, hasta ahora intencionalmente mal informada, se canse de los abusos económicos de dichas empresas. ¿Cuánto hemos perdido los chilenos por esta mala práctica minera? , cabe preguntarse. La respuesta es incierta, pero sabemos que esta pérdida es extremadamente alta. Una muestra de ello es que el alza de impuesto al 19 % no hubiese sido necesaria si las empresas mineras pagaran lo que realmente corresponde.

Sabemos además que muchos beneficios sociales podrían costearse con esos ingresos hasta ahora perdidos. Sin embargo, no tenemos conocimiento de cuál será el costo ambiental que tendrá la recuperación del daño causado por la minería, considerada una de las actividades más contaminantes del planeta y en ningún caso sustentable.

Las mineras por su parte exigen no cambiar las reglas del juego, las cuales han permitido regalar durante más de 10 años parte importante de uno de nuestros principales patrimonios: el minero. En este escenario, aparece el royalty como un primer esfuerzo en la recuperación de la soberanía perdida en el camino de restablecer los legítimos derechos constitucionales sobre los minerales. Se debiera entonces, como existe en otros países, implementar ambas medidas, es decir, el pago de impuestos y la aplicación del royalty.

En este contexto, no se entiende cómo algunos defienden ruidosamente la soberanía frente a un proyecto de conservación de nuestro patrimonio natural, biológico y genético como es el parque Pumalín, o enarbolan argumentos de soberanía y seguridad nacional como la principal razón para enmarcar la discusión sobre la posición boliviana respecto a la mediterraneidad. Asimismo, desconocen el derecho soberano y garantizado en la Constitución de disponer de nuestros recursos del subsuelo, posición que aparece contradictoria, inconsistente y poco consecuente. Lo único que explicaría este doble estándar seria la desinformación o la existencia de intereses que se alejan del bien común del país. En todo caso, cada día que pasa se pierde la oportunidad de recuperar en el tema minero una soberanía hasta hoy renunciada.
y VAYA que han pasado días...casi lo olvidamos...