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La Coctelera

Categoría: Presidentes de Chile

UNA SOCIEDAD CORRUPTA

EL CACHERO SOLITARIO, Chile 26/11/2003 14:12:46

Personas deshonestas siempre habrá, por avanzados y severos que sean los resguardos que se adopten para impedirlo. Pero no cabe olvidar que la corrupción no consiste en casos de apropiación indebida, desfalcos, coimas u otras irregularidades, sino que en la complacencia frente a ellos. En una sociedad corrupta, los actos impropios se convierten en la norma y son amparados por quienes debieran ponerles freno, con lo que se instala una maquinaria funesta en la que todos terminan siendo parte. En un país no corrupto, los casos de conductas deshonestas son la excepción y provocan la reacción indignada del cuerpo social, que dispone de mecanismos para detectarlas y sancionarlas.Pese a que ha desperdiciado coyunturas propicias para sincerar las remuneraciones de los altos funcionarios de Gobierno y para emitir señales poderosísimas en materia de ética pública, el Presidente Lagos conserva amplio apoyo ciudadano. La gente lo sigue percibiendo como un tipo honesto y confiable, según encuestas efectuadas a comienzos de noviembre.
Es probable que la gravedad de las denuncias y revelaciones de las últimas semanas estén erosionando ese respaldo, lo que sugiere la urgencia de que el Primer Mandatario imprima un fuerte golpe de timón y arbitre medidas drásticas, hasta espectaculares, en materia de transparencia, de modo de llevar a la práctica la consigna que él acuñó en cuanto a que al Gobierno se llega a servir, no a servirse.
Este vuelco exige, claro, un acto de humildad, especialmente duro para un Primer Mandatario que ha tendido a proyectar la imagen de un hombre orgulloso. Ricardo Lagos debe pedir perdón al país por haber desaprovechado oportunidades de haber introducido cuotas crecientes de transparencia en la gestión pública y por haber cometido graves errores en materia de nombramientos de autoridades de su exclusiva confianza y que a la postre causaron un enorme daño politico por sus severos cuestionamientos eticos y de absoluta falta de probidad como ya lo hemos visto en la prensa.

 

RICARDO LAGOS, FIN A LA ESPERANZA

BISAGRA ACEITADA, SANTIAGO, Chile         30/10/2004 16:58:54

Lagos representaba una actitud de izquierda, un hombre progresista que se vio obligado a guardar silencio ante el conservadorismo de los demócratacristianos, que tenían más poder. Pero ahora ya estaba la situación madura para que el programa democrático de la Concertación se aplicara sin miedos. Ahora sí que era llegada la hora del pueblo; ahora se podría soñar con terminar la transición. El dedo de Lagos estaba clavado en la memoria de los chilenos, ese dedo que pide cuentas y señala sin ambages a los culpables de lo que acá ha pasado. Ese dedo es el de la justicia tan anhelada.  Lagos tampoco se atrevió. Fue el hombre del discurso contundente, pero de la concesión bajo la mesa, de la sumisión a la "agenda pro crecimiento", de no recibir en la Moneda al pueblo, pero sí a los prohombres de la derecha; de mostrar una sospechosa aquiescencia para con los poderes dominantes de afuera y de adentro. Es cierto que al poder se le debe tomar en cuenta, cuando se es gobernante, pero más se le debe contar a los que no tienen poder, sobre todo si se ha dado la palabra de hacerlo.  Al término de su gobierno, poco se puede sacar en limpio para los hombres y mujeres pobres y de clase media: se les subió el Iva, se les sigue sobrecargando con incrementos de precios en diversos rubros modernos: peajes, sanitarias con cobros anticipado sobre tratamiento de aguas servidas, elevación de costos de isapres, colegios y universidades, insolvencia previsional para las grandes mayorías, ganancias excesivas de los bancos y líneas crediticias de las casas comerciales; Plan Auge sin financiamiento ni viabilidad a mediano plazo, brecha social cada vez más escandalosa, etc.  Pero nuevamente el pueblo ha debido calmar su sed en una nueva esperanza: ¿las mujeres?  Nada se puede decir del otro género en el poder. Lo que se debe preguntar es ¿qué más puede esperar el pueblo de la Concertación?

Lagos fue la última esperanza, era la gran personalidad que faltaba para acceder al poder y hacer algo que valiera la pena...Pero falló y de manera rotunda. El 64 % del apoyo al Presidente no quiere decir nada. Todos los presidentes terminan con alto nivel de aceptación, hasta el día que abandonan La Moneda. Ahí pareciera que se corre el velo y aparecen las críticas y las debilidades del Presidente. ¿Será un respeto reverencia por la figura del Primer mandatario? Puede ser, pero es algo único y raro.Repito, el tema de las próximas elecciones es: ¿qué más ?Puede que la Concertación logre armar un programa con cierta coherencia teórica, pero ése no es el problema, el problema es que ya no hay tanta gente, como antes, dispuesta a creer en esas promesas, pues éstas han resultado vanas durante tres períodos y con dos presidentes, al menos, bastante experimentados como políticos. ¿Cómo se les va a ratificar la confianza si ahora ni siquiera tienen líderes fuertes? Las damas precandidatas son atractivas o simpáticas, pero están lejos de representar el peso de un Lagos o de un Aylwin: son candidatas frágiles, no por ser mujeres, sino porque ya no tiene la Concertación nombres de gran calibre.  Una combinación de programa ya no creíble y candidatos de poco peso político, es realmente peligroso para la Concertación. La única esperanza que les queda a este sector es que los chilenos demócratas le sigan teniendo temor a un retorno de la derecha golpista y depredadora al poder y se resignen a votar por el candidato concertacionista, "por ruin que sea."