BISAGRA ACEITADA, Chile 01/12/2004 18:05:42
Evidentemente es difícil aceptar que cualquier acto de barbarie física sobre un ser humano pueda ser compensado con algún tipo de beneficio económico o de otro tipo. ¿Qué compensación económica requeriría una sesión de varias horas de picana eléctrica? ¿O cuál sería la más adecuada para el arranque de las uñas de los pies? Enajenadas interrogantes para las cuales no existe respuesta. Ni siquiera es posible admitir el desvarío de que pudiera existir alguna forma de reparación para tales atrocidades. Desde el punto de vista ético no hay reparación posible.
Se piensa que para ello el Estado debe extender una mano a aquellos que sufrieron el alienado castigo de la dictadura, a través de algún gesto solidario, al cual se le ha otorgado desde ya el nombre de reparación, por más que no pareciera ser ésta la denominación más adecuada. la búsqueda de una reparación aproximadamente justa, equitativa e integral no está exenta de dicultades. Por no decir, imposible de alcanzar. La cantidad de factores a evaluar es considerable y la amplitud y profundidad de los efectos de la acción represiva en las personas y en su medio social son igualmente difíciles de medir.
Un elemento absolutamente necesario de comprender es que un prisionero, torturado, asesinado o exiliado, raramente está solo y que generalmente hay junto a él un grupo familiar dependiente, que fue también víctima adicional de la política represora. Ciertamente, la extensión de la victimización hacia toda la familia plantea una situación compleja de difícil evaluación. Pero, por compleja que ella sea, no es menos real ni menos merecedora de atención. Cuando padres o madres, a consecuencias de la tortura se han visto impedidos de cumplir su rol de protector y proveedor para su familia y adquirido en cambio una condición de dependencia, toda la estructura familiar ha sido trastrocada.
En fin, la situación personal de las víctimas del Informe Valech y de sus familias, es única y diferenciada por múltiples y complejos factores, los que deberían ser, sin embargo, integrados y evaluados para establecer criterios adecuados, en el supuesto, claro, de que se buscara una reparación que fuera algo más que simbólica. Una perspectiva de estricta justicia plantea que criterios de carácter exclusivamente económicos son en muchos casos, insuficientes para compensar los sufrimientos vividos y sus consecuencias. Es necesario tener absolutamente claro que ninguna política de reparación podrá jamás reparar completamente los daños de todo tipo causados por la prisión, la tortura y el exilio. En todo caso el valor de las posibles reparaciones economicas equivalen nada mas y nada menos que al valor de solo un avion de combate. O a una parte de los sustraido en INVERLINK, ya una minima parte de lo ROBADO en Codelco...o una cantidad muy similar a los sustraido por la familia del exDictador.






