KRUGER, Chile 30/01/2004 21:39:14
No deja duda que un sector importante de la oficialidad (y probablemente la suboficialidad también) admiró al nazismo y al ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y, en muchos casos, varios años antes. Solo cabe hacer presente que, de nuevo, falta agregar el contexto o, al menos, enfatizar en cuán importante pudo ser este en el fenómeno que relatamos. El Ejercito chileno venía recibiendo una apabullante influencia prusiana desde los años posteriores a la Guerra del Pacífico. Fueron centenares los oficiales chilenos que viajaron a Alemania y los alemanes que vinieron a Chile como instructores. Gran parte del armamento (quizá la mayoría) era adquirido en Alemania desde entonces. Cañones Krupp y fusiles Mauser (modelo 1912) que se usaron hasta fines de la década de 1950 y con los cuales aún desfila la Escuela Militar de Chile, con los cadetes vestidos con uniformes idénticos a sus similares teutonas de la era guillermina. De la admiración por el aparato bélico alemán a la admiración por el nazismo .Pero, por otra parte, también a partir de 1940, el Ejército –más o menos obligatoriamente– debió recurrir a los EE.UU. para sus compras militares. Las otras ramas de las Fuerzas Armadas chilenas, o bien compraron tanto en Alemania como en otros países (Fuerza Aérea) o no compraron en absoluto en Alemania (Armada). Con todo –insistamos– la simpatía por los nazis dentro del Ejército chileno queda bien probada.
Como se sabe, durante la presidencia de Jorge Alessandri (1963) la República Federal Alemana pidió la extradición de Walter Rauff, justamente acusado de cometer atrocidades en contra de los judíos y otros enemigos del régimen de Hitler. Pero la Corte Suprema chilena negó la extradición aduciendo que la acción estaba prescrita. Siendo Salvador Allende Presidente de Chile, Simón Wisenthal intentó de nuevo obtener la extradición, recibiendo como respuesta una correcta carta de Presidente, donde se le hacía presente que no podía pasar por encima de la Constitución que establecía que los tribunales de justicia eran los "únicos facultados para conocer las causas civiles y criminales". ¿Qué otra cosa podía hacer Allende? ¿Utilizar un resquicio legal? ¿Entregar a Rauff, de hecho, a la justicia alemana o a Israel? Al negarse a la petición de Wisenthal, Allende solo respetó la Constitución de Chile. ¿Se le puede culpar por eso?







chile es el pais cn mayor numero de descedientres de alemanes en latinoamerca y es la tercera colonia mas grande de alemanes en el mundo. si tu ves en cualquier parte del sur de chile 4 de 6 perosnas tienen algun origen aleman