BISAGRA ACEITADA, Chile 20/01/2004 20:10:24

Si bien la gran reforma a la política minera se hizo en dictadura, no es sino a partir de la década del 90 que comienzan a sufrirse con toda su brutal fuerza los efectos del nuevo modelo, cuando comienzan a llegar las grandes inversiones extranjeras en el sector una vez apaciguado el escenario político.
En 1989 el 26% del presupuesto nacional fue financiado por el cobre; el 2001, en cambio, los recursos obtenidos del mineral sólo alcanzaron para poco más del 2,5% del presupuesto de ese año. ¿Qué pasó en medio? Chile cae en su gran paradoja minera: en 1989 la producción de cobre fue de 1 millón 600 mil toneladas por un monto de 4.410 millones de dólares, de los cuales 2.223 millones fueron al Fisco, es decir el 50%; en el 200, en tanto, la producción se triplica alcanzando 4 millones 555 mil toneladas por un monto de 6.746 millones de dólares, pero los ingresos de Chile caen estrepitosamente con apenas 420 millones de dólares, es decir, poco más del 6%. El sueldo de Chile lo está cobrando OTRO!.
Esto se explica justamente por el agresivo ingreso de inversionistas extranjeros, particularmente norteamericanos y canadienses, en la gran minería del cobre.
Tras la nacionalización, la producción del mineral queda casi en un 100% en manos del país, lo que cambia radicalmente DURANTE los gobiernos de la Concertación, quedando en manos privadas el 70% de la producción de cobre, de la cual el 60% corresponde a inversionistas extranjeros y un 10% al grupo local Luksic.
Pero aquí el problema no es solamente que dos tercios de la producción esté en manos privadas, sino que estos mismos privados en la práctica no pagan nada a Chile por apropiarse de su mayor riqueza.
La venta de la Disputada de Las Condes, hace TIun tiempo atras , puso sobre la mesa en toda su dimensión los nefastos alcances de la política tributaria chilena.
Esta empresa, propiedad de la transnacional Exxon, NO pagó un solo peso en impuesto durante 23 años siendo que durante la década del 90 produjo un promedio de 112.000 toneladas métricas al año y en el 2000 su promedio subió a 200.000 toneladas.
La razón es que la empresa declaró "PERDIDAS" durante todos sus años de funcionamiento, sin embargo lo curioso es que la explotación fue privatizada en 1978 en 100 millones de dólares y tdespues FUE vendida en 1.300 millones de dólares, por lo que muchos se preguntan cómo es posible que una empresa que tuvo pérdidas durante más de dos décadas se venda a un precio 10 veces superior al original!!
. Sólo un botón de muestra. Ante esta situación, el propio ministro de Minería, Alfonso Dulanto, reconoció que de las 47 grandes mineras sólo 2 pagan impuesto.
De hecho, según la Cepal, Chile es el país que menos cobra a las empresas privadas por explotar sus yacimientos mineros en todo el mundo, siendo a la vez poseedor de los mejores yacimientos de cobre!!.
¿Cómo lo hacen? En primer lugar, es necesario diferenciar dos ítem que deben pagar las mineras privadas y no lo hacen: la renta y los impuestos.
En economía existen tres factores productivos: el trabajo, la tierra o recursos naturales y el capital. Para producir algo hay que utilizar estos factores, por lo que hay que pagar por ellos: al trabajo le corresponden por derecho los sueldos y salarios, al capital le corresponde la ganancia y a los recursos naturales la renta. La Constitución establece que el Estado de Chile posee "el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible" de todos los recursos del subsuelo, por lo que cualquiera que quiera explotarlos debe pagar renta, tal y como lo debe pagar un campesino que rente una parcela o cualquier individuo que utilice un recurso que pertenece a otro. Es recién en este momento que entran a operar los impuestos, gravando los sueldos y salarios, las ganancias o la renta. En este caso, y tal como lo puntualiza en economista Orlando Caputo, "por la concesión plena, las empresas extranjeras se apropian de la ganancia y la renta, que en conjunto son vistas por las empresas como ganancia global".
En cuando a los impuestos, nuestro sistema tributario permite que las mineras prácticamente no paguen impuestos. Esto, porque para hacer más atractiva la inversión a los privados se generaron toda una gama de facilidades entre las que destacan cuatro mecanismos para el descuento de impuesto: la depreciación acelerada, el gasto por servicios a asesorías externas, las inversiones en el exterior y el gasto por pagos de deuda en el exterior con empresas relacionadas.  Este último es uno de los más cuestionados.

En Chile el impuesto a las utilidades es del 15% y de 35% en caso de remesas de utilidades hechas por sus propietarios, un porcentaje que se eleva al 40% en el caso de las mineras extranjeras. Lo que habitualmente se hace es sobreendeudar a las mineras con sus propias filiales en el exterior, para así disfrazar salidas de capital por remesas con pagos de los préstamos que sólo pagan un 4% de impuesto. El problema se agudiza si consideramos que es tal el "endeudamiento", que se generan enormes saldos de arrastre por empresa que aseguran su no pago de impuesto en el futuro. Este es el caso de la Disputada de Las Condes, que legó a sus nuevos dueños una "pérdida" de 575 millones de dólares que serán descontadas en los impuestos futuros.
Renta minera
Como antes señalábamos, a Chile le corresponde por derecho recibir un pago por la renta del recurso minero, que en este caso se conoce como el royalty.
Ahora, ciertamente que esta renta será variable según las particularidades de la propiedad que se rente, y al respecto Caputo plantea que "la renta global está conformada por varios tipos de rentas: la renta por el sólo hecho de la propiedad, por su escasez relativa -renovable o no renovable-, por la calidad del recurso, y otras múltiples ventajas; entre ellas están la distancia a los mercados, existencia y facilidades de acceso a productos auxiliares claves como el agua, energía, tecnologías específicas asociadas directamente a cualidades naturales del recurso, etc.". En este caso y tal como lo consigna la propuesta de nuevo esquema tributario hecho por la Universidad Arcis, "el cobre chileno presenta renta de dos orígenes: por una parte derivada de tratarse de un recurso escaso y, en segundo término, por presentar los yacimientos chilenos ventajas respecto del promedio mundial.
Pero se trata además de un recurso no renovable, que presenta por ello renta inter-temporal".
Es en este contexto que resurge la propuesta de cobrar un royalty a las empresas, el que aquí opera como mecanismo captador de la renta minera: De hecho, la palabra proviene del sistema de tributos que se pagaba al rey por el uso de sus tierras.
Todos los países del mundo que tienen importantes recursos mineros cobran un royalty, existiendo diversos mecanismos para hacerlo.
Actualmente se aplican por lo general cuatro tipos de impuestos diseñados para captar la renta: impuesto sobre la cantidad producida, sobre el valor vendido, sobre las utilidades y a través de licitaciones de los yacimientos.
El más usado de éstos es el que pesa sobre la venta del mineral, ya que por un lado es más difícil de eludir y por otro es un mecanismo que tiende a frenar la sobreproducción; en complemento suele usarse también el sistema de licitación.
Sobre esto es particularmente ilustrativo conocer la experiencia que tienen Canadá y EE.UU., países de donde justamente provienen las mayores inversiones mineras en nuestro país. En EE.UU. pesa sobre la producción de cobre y otros minerales metálicos un impuesto federal de entre un 15% y un 35% a las utilidades.
Por su parte, el royalty sólo lo cobran los estados poseedores de los minerales, el que va del 3% al 10%, además de un impuesto a la propiedad de entre el 4% y el 7% que se aplica sobre un tercio del valor de la propiedad.
En Canadá, a nivel provincial los royalties están entre el 3% y un 20%, siendo la generalidad de ellos de entre 12% y 16% en el caso de la minería. A esto se debe agregar el impuesto federal, que es de 29,12%.
El debate está abierto y poco a poco surgen a la luz pública diversas propuestas acerca de lo que realmente deben pagar las grandes mineras en nuestro país.
Será un royalty del 5% o el 10%, a la producción o las ventas, será además necesario un nuevo sistema impositivo, o lo que sea, pero lo que sí parece fuera de toda duda razonable es que el sistema no puede permanecer como está.