EL-CACHERO-SOLITARIO, SANTIAGO, CHILE 30/03/2005 17:06:59

El propio Odlanier Mena, jefe de la CNI, se convirtió en blanco de los ex agentes de la DINA. Estuvo a punto de ser envenenado con una bacteria que Eugenio Berríos obtuvo en el Instituto Bacteriológico. Hermes -nombre de guerra de Berríos- fracasó en su empeño, pero la idea estaba latente.  Berríos, un bioquímico de alta calificación profesional, trabajó con Michael Townley para la DINA por instrucciones directas de Contreras. Tuvo a su cargo el desarrollo del gas Sarín descubierto por científicos nazis durante la segunda guerra mundial. A Berríos se le asignó la doble misión de convertirlo en un veneno no rastreable para eliminar a opositores políticos y también en arma de eliminación masiva en caso de guerra (primero con Perú y luego ante la eventualidad de un triple conflicto limítrofe detonado por un enfrentamiento con Argentina en 1978).  Fue probado por lo menos en dos ocasiones, en el caso del asesinato del conservador de Bienes Raíces, Renato León Zenteno, y luego en el de Manuel Leyton, un agente de seguridad que había desobedecido órdenes.  Mariana Callejas ha recordado en sus memorias que el locuaz Berríos afirmaba que "no había mejor manera de librarse de un indeseable que una gota de estafilococo dorado", una bacteria de efecto violentísimo que suele infectar los quirófanos de los hospitales.  Hay otros personajes que aparecen y desaparecen en esta historia. Uno es el bioquímico Francisco José Oyarzún Sjoberg.

Frei Montalva estaba próximo a cumplir 71 años y se mantenía en muy buenas condiciones físicas y psíquicas. Solamente lo molestaba una esofagitis producida por una hernia al hiato, enfermedad crónica no mortal y ni siquiera grave, fue operado por un equipo dirigido por el doctor Alejandro Larraín, secundado por un grupo de médicos de alto nivel.Días más tarde aparecieron complicaciones -obstrucción intestinal por adherencias peritoneales-, que obligaron a una nueva operación el 6 de diciembre. Todo parecía todavía bajo control, pero al día siguiente se desencadenó un proceso infeccioso -derivado del virus Proteus Providence, Aparte del doctor Alejandro Larraín, intervinieron en una u otra calidad 20 a 25 médicos de los mejores de Chile entre ellos los doctores Alejandro Goic, Ramón Valdivieso y Juan Pablo Beca, para intentar salvarlo. Hubo interconsultas con médicos norteamericanos y se trajeron al país medicamentos de alta eficacia. Todo fue inútil.  El doctor Alejandro Larraín quién tuvo a su cargo la operación sostuvo que la complicación post operatoria fue sumamente extraña, la única de esas características que ha visto en más de cinco mil pacientes. Y muy similar al caso del general Augusto Lutz, jefe del SIM, Servicio de Inteligencia Militar al momento del golpe, fallecido después de una seguidilla de operaciones y tratamientos en el Hospital Militar a partir de una úlcera gástrica que hicieron pensar en un asesinato encubierto. Lutz fue víctima de la DINA por oponerse al coronel Manuel Contreras, ya convertido en hombre de confianza de Augusto Pinochet.(recordemos el Caso Anfruns).

La investigación de la muerte del ex presidente no será sencilla. Ha pasado mucho tiempo. Los archivos del ejército, por otra parte, no serán abiertos.