EL CACHERO SOLITARIO, Santiago, Chile 09/06/2005 16:46:53

La Universidad está en crisis. Crisis que se manifiesta en el problema de los créditos, de la falta de financiamiento y presupuesto, y en la deuda millonaria que tienen hoy las universidades. Crisis que se manifiesta en el problema de la falta de infraestructura, de bibliotecas, de falta de investigación. Crisis que se expresa brutalmente en la mediocridad de la calidad de la enseñanza, con un formación totalmente acrítica. Crisis en sus instituciones internas, con el autoritarismo que sigue reinando en sus salones. Estos son apenas algunos de los aspectos más visibles del problema. Problemas que los estudiantes estamos enfrentando todos los años, en las calles, luchando para poder conseguir el más mínimo derecho a estudiar, o a cambiar en algo esta antidemocrática estructura. El gobierno, la derecha, los medios de comunicación, son conscientes de este problema. Por eso desde hace algunos meses se vienen planteando algunas discusiones sobre qué cambios hacer en la Universidad, lo que obviamente se va a hacer tras las puertas cerradas de los salones del Congreso. Tenemos una Universidad a la cuál los hijos de los trabajadores y el pueblo no tienen derecho a estar, es una universidad que año tras año condena a miles de jóvenes a no poder acceder a ella, tendiendo cada vez más a la semi-elitización, donde un sector minoritario tenga lugar en ella, y a los que no, a tener que buscar entre las miles de ofertas educativas que ofrece el sistema actual, para conseguir un título, y de esta forma mejores posibilidades de trabajo y desarrollo.

Hasta hace treinta años atrás, en nuestro país, el movimiento estudiantil había conseguido la gran conquista que significa la educación gratuita. Pero esta gran conquista, del movimiento estudiantil y del pueblo pobre, nos fue arrebatada bajo fuego por la dictadura, y a su vez, se ha mantenido así por la Concertación. Este modelo de universidad que hoy tenemos, es un modelo que impuso la dictadura, de la mano de los planes del FMI y el Banco Mundial, de la mano de las necesidades de los empresarios y de la Iglesia. Es un plan hecho a medida de sus intereses economicos.

Modelo de Universidad que, desde la llegada de la Concertación al gobierno, se ha mantenido intacto en su estructura, más allá de los cambios cosméticos que le hayan hecho. Esto significa, en los hechos, no sólo tener que pagar todos los meses. Significa también que tenemos una Universidad al servicio de los intereses de los mismos que hoy lo impusieron, significa convenios con empresas, que deciden y digitan los planes de estudio que tenemos, las investigaciones que se realizan, porque no hay plata de otro modo para poder hacerlo. Significa que no hay posibilidad de pensamiento ni de formación crítica o cuestionadora. Este modelo de Universidad, busca por un lado, formar profesionales y técnicos al servicio de los intereses de las empresas privadas. La ideología oficial que nos enseñan, a través de las cátedras y los profesores, es la del pensamiento burgués, donde la teoría marxista, ciencia al servicio de la clase obrera, está totalmente excluida, o donde a lo sumo se la enseña quitándole todo su contenido revolucionario.

Esta degradación del conocimiento se expresa también en la casi nula investigación que hay. En la falta total de presupuesto para poder desarrollar proyectos de investigación. Y la que podemos encontrar es la que está financiada por los "aportes" de las empresas privadas, en lugar de poder desarrollar trabajos que estén destinados, por ejemplo a solucionar el problema de la falta de viviendas, de la desocupación, de la salud, etc. que estén orientados al servicio de los que más lo necesitan, de los trabajadores y el pueblo. Esta degradación se expresa en que lo que se busca es formar estudiantes disciplinados, que no cuestionen ni piensen, que sean meros repetidores de la ideología oficial. La degradación en la formación y el conocimiento, provoca una crisis crónica, en el sentido de terminar de liquidar la función de la Universidad con investigación, docencia y trabajo, de su función social, o crítica, buscando formar técnicos y profesionales que sirvan a los intereses de las empresas privadas y los planes de hambre y miseria, que buscan cerrar o reducir a su máxima expresión las áreas humanistas, ahogándolas con la falta de recursos, así como la investigación, que depende de los aportes de las empresas privadas para poder subsistir.