EL-CACHERO-SOLITARIO, SANTIAGO, CHILE 05/05/2005 19:39:51 ALERTA EN EL MINEDUC...
El Consejo de Educación Superior manifestó su preocupación por la saturación de las carreras universitarias frente a las más de 5 mil carreras existentes actualmente. La saturación de algunas carreras demuestran los desajustes del sistema y la obligación ética de analizar la demanda de carreras y el actual mercado laboral y a cerrar una brecha entre el tipo de necesidades del aparato productivo y de las necesidades sociales, versus lo que ofrecen las universidades. Vamos viendo:
Trabajo Social, Trabajo Social aparece en el quinto lugar de las 10 carreras con mayor presencia de programas en el país. Son 110 los programas que se ofrecen distribuidos en cerca de 40 universidades nacionales. Medicina Veterinaria es otra de las carreras que tiene una oferta saturada en el país existen 31 facultades que están abriendo unas 3 mil vacantes al año, muchas más de las que se ofrecen anualmente en EE.UU. en la misma carrera. Periodismo Es otra de las carreras saturadas en el sistema educacional superior chileno. Según datos de la publicación "Índices" del CES, en la actualidad existen 64 programas de la carrera, impartidos en 52 universidades del país. Es difícil pensar en obtener una educación cuando el país no define reales oportunidades para sus ciudadanos por caminos que no sean el de las universidades. Es difícil pensar en un compromiso cuando los jóvenes no pueden vislumbrar alternativas reales de vida fuera de la oferta que la educación superior les ofrece a un costo muy alto. La juventud de nuestro país concluye que el beneficio no tiene relación con el costo de obtener tal educación, cuando las ofertas de trabajo para tales futuros profesionales no existen o son muy escasas para poder acomodar a todos.
La noción del libre mercado de la educación superior ha creado una distorsión mayúscula entre oferta y demanda profesional. El país no está capacitado para emplear a los profesionales que el sistema genera. Existe mayor oferta que la demanda por empleos. En Chile existe un importante sesgo cultural en todas las esferas relacionadas con la política pública, siendo más notorio en los temas económicos: se valora el crecimiento en sí mismo y no se evalúan los medios utilizados para conseguirlo; por ello somos insistentes en pedir tasas de crecimiento económico del 6 ó 7% y no nos detenemos en la distribución de estos ingresos, en las pésimas condiciones laborales que se deben soportar para llegar a esta meta o en el daño al medio ambiente.
Lo misma lógica de país subdesarrollado se observa en nuestro sistema educativo. En primer lugar, el 91,5% de los alumnos estudian en colegios subvencionados y reciben un aporte estatal que no sobrepasa los $30 mil mensuales. Aun más, en los colegios municipalizados se concentra más de la mitad de la matrícula y, al mismo tiempo, atienden a la mayoría de los estudiantes de menores recursos. En consecuencia, se construye un ambiente precario, desolador y desmotivante, en donde a penas el 7% logra superar la barrera de los 450 puntos en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), requisito mínimo para ingresar a algún establecimiento que otorgue ayuda económica a los estudiantes.
En términos concretos, sólo uno de cada siete jóvenes del quintil más pobre de la población está inserto en algunas de las modalidades del sistema de educación superior. En cambio, tres de cada cuatro jóvenes pertenecientes al quintil más rico disfruta de los beneficios de la educación terciaria.







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